Carros

Fiat 124 Sport Spider, en una liga superior

Con la publicación de este artículo, Retro avanza un paso más en su voluntad de difundir y compartir con todos sus seguidores, la cultura del carro y de la moto clasic@ en Colombia. Queremos disfrutar con vosotros de las historias personales y particulares de los carros y motos que circulan por el país y que nos hacen girar la cabeza cada vez que los vemos u oímos. Este artículo tiene la intención de ser el primero de muchos, por lo que os invitamos a seguirnos para no perderos ni un solo artículo. ¡Bienvenidos!

Y ahora sí, empecemos con nuestro primer protagonista. Cuando oímos hablar de la marca Fiat y pensamos en sus carros, siempre nos vienen a la cabeza modelos populares como el Uno, el Panda o el nuevo Argo. Si retrocedemos en el tiempo, nos encontramos con lo mismo: 500, 124, 131, 147… Pero Fiat, como buena marca italiana, también supo jugar en una categoría superior y flirteó con marcas más glamurosas como Alfa Romeo con modelos como el Fiat Dino, el 1500 Spider, el 2300S Coupé …o el modelo con el que estrenamos nuestra sección de pruebas de la web, el 124 Sport Spider. Estamos hablando de los años 60, época en que la economía italiana vivía unos años de bonanza que animaron a FIAT a crear vehículos más ambiciosos. Si hablamos en concreto de este modelo, en Estados Unidos fue donde más éxito tuvo, con un 85% de unidades vendidas en ese país de las 178.000 unidades fabricadas.

Tom Tjaarda by Pininfarina

La presentación del vehículo se llevó a cabo en noviembre de 1966, concretamente y como no podía ser de otra forma, en el Salón de Turín (Italia). Allí compartió protagonismo con otro deportivo descapotable, el Fiat Dino Spider, quien seguramente eclipsó al 124 al llevar un motor Ferrari. Pero centrémonos en nuestro invitado, que llegó como sucesor del Fiat 1500 Spider, posteriormente llamado 1600 Spider (1959-1966) por el incremento de cilindrada en su motor. Al igual que este, el 124 Sport Spider fue diseñado en el taller de diseño de Pininfarina por Tom Tjaarda, un diseñador americano fallecido en junio pasado. Tjaarda, era el hijo de John Tjaarda, el diseñador del Lincoln Zephyr de 1935, y él mismo diseñó carros muy famosos en la historia del automóvil como el Ford Fiesta. Posteriormente tras ganar un concurso organizado por Carrozzeria Ghia, se mudó a Italia y tras pasar un tiempo trabajando con ellos, lo ficharon de Pininfarina. Allí diseñó, aparte de nuestro protagonista, los Ferrari 365 California y 330 GT. Tras dejar el estudio Pininfarina volvió a Ghia y allí diseño el mítico De Tomaso Pantera y el menos conocido, pero igual de lindo, De Tomaso Longchamp. En los 80 fue jefe de diseño de Fiat y más tarde abrió su propio estudio de diseño (Dimensione Design).

Estética italiana

En la época, Fiat ofrecía la versión 124 tanto en versión sedán como en versión Coupé y Spider. Lo curioso de todo es que cada uno era diferente estéticamente. Lo normal es que los tres modelos se parecieran, pero no, cada uno tenía su propia estética. Si hoy en día nos sorprende, seguramente en la época era aún más desconcertante. El 124 era un vehículo popular, el típico de cualquier familia italiana de la época. Por lo que sorprende que Fiat no cambiara el nombre del vehículo para las versiones Coupé o Spider. La gente que podía permitirse estos dos modelos (más caros lógicamente que la versión sedán) podía ver en estos dos modelos una relación con el Fiat 124 normal y eso seguro que a más de uno no le gustó y prefirió buscar otro modelo en otra marca. La única interpretación que se nos ocurre es que Fiat buscara crear un vínculo con el modelo sedán para dar a entender que tanto el Coupé como el Spider, no eran vehículos tan caros y eran accesibles para casi todo el mundo.

En diseño, el 124 Sport Spider destaca por un marcado estilo italiano y por unas líneas muy atemporales. De hecho, si lo miras bien, no parece un carro de la segunda mitad de los 60. Casi parece más un carro de finales de los 70 o principios de los 80. Eso hizo que el coche estuviera tantos años en producción, desde 1966 hasta 1982. Durante todo este tiempo, fue recibiendo algunas modificaciones, pero la base de su diseño se mantuvo casi intacta. Su personalidad italiana también está bien presente. Los faros delanteros e incluso su parrilla frontal recuerdan un poco a los del Ferrari 330, modelo también diseñado por Tjaarda. Pero claro está, también a los de su predecesor, el 1600 Spider. En los laterales carece de líneas muy marcadas, como por ejemplo si tiene el Alfa Romeo Spider de su misma época. Justo delante de los pasos de rueda traseros, encontramos el logo Pininfarina que tanto glamour da al carro. En la vista lateral destaca también la ligera caída hacía delante de esta unidad que le da un aire muy deportivo. Las llantas Panasport, no son las originales del vehículo, pero le quedan muy bien, aunque quizás su look no sea de la misma época del carro. La parte trasera también ofrece un look muy deportivo. Nos gustan mucho sus hombros pronunciados que van descendiendo según nos acercamos al final de carro. Las ópticas son un poco más sobrias, pero justo debajo, el diseño se vuelve a animar con el bumper partido en dos por la placa…fantástico detalle. Otro detalle que nos encanta y que es característico de los primeros años del vehículo, son las partes cromadas (bumpers, embellecedores de las ópticas, marco del parabrisas, manetas de las puertas …) y que le dan un aire mucho más retro. Los intermitentes delanteros blancos y los intermitentes laterales redondeados también acentúan esta sensación. Y antes de pasar al interior, queremos resaltar un dato importante. La mayoría de carros descapotables, son lindos sólo cuando están descapotados, pero este 124 Sport Spider, también lo es cuando está capotado.

Interior

A primera vista, el interior del 124 Sport Spider decepciona un poco. Sabiendo que es italiano, uno espera un interior más…italiano. No sé si me explico. Pero pensándolo bien, el interior sigue la línea del exterior. Tiene un diseño italiano, pero sin llegar al diseño más marcado de Maserati o Alfa Romeo. Y eso es algo que también se agradece. Cuando te sientas en él, empiezas a enamorarte. El volante, personalmente, me fascinó. Es muy sencillo, pero a la vez es inmensamente lindo y deportivo. El aro de madera, los dos brazos agujereados y las letras Fiat, son una maravilla. Acostumbrados a los vehículos actuales, este es muy delgado y algo grande en su circunferencia, pero es muy de la época. Detrás de él y bien visible, nos encontramos todo el juego de relojes. En total son 6 y tratándose de un carro italiano, no podían ser de otra marca que no fuera Veglia Borletti. El velocímetro marca unos optimistas 220km/h de velocidad máxima y el cuentarrevoluciones tiene la línea roja en las 6.500rpm. El nivel de “benzina”, la presión del “olio”, la temperatura del “acqua” y un reloj completan la completa información que recibe el conductor. A la derecha y en la parte baja del millaré, vemos un altavoz central y varios mandos. En el túnel central, donde se ubica el cambio (muy bien ubicado) y el freno de mano, también encontramos el control de la climatización. Una ubicación quizás un tanto rara pero muy común en la época. Destacar también los paneles de las puertas por su bonito diseño y por sus boceles cromados. Mientras le echamos un último repaso antes de salir a rodar, su propietario nos comenta que le gusta mucho el diseño italiano pero no tanto los acabados.

Mecánica

En los 6 primeros años de vida (1967-1973), el 124 Sport Spider llevó un motor 1.4 litros (1.438cc) que rendía 90cv de fuerza. En 1970, se ofreció también con un motor más potente, concretamente un 1.6 litros (1.608cc) que posteriormente bajó su cilindrada hasta los 1.592cc. Más tarde llegarían los motores 1.8 y 2.0 litros e incluso una versión Turbo poco conocida. Nuestro Fiat, al ser un modelo 1971, lleva el motor 1.608cc con doble árbol de levas, 4 cilindros, refrigeración líquida y 2 carburadores de doble cuerpo Webber (algunas unidades también salieron con Solex). Su velocidad máxima se sitúa alrededor de los 180km/h. Quizás ahora parezcan cifras un tanto modestas, pero su reducido peso de tan sólo 960kg, le procuran unas buenas aceleraciones y una muy buena agilidad en carretera.

La historia de este 124 en particular

Gran parte de la vida de esta unidad está bien documentada, lo que le añade mucho más valor al carro. El carro se compró nuevo en Colombia y tras pasar por las manos del primer propietario, este lo vendió a unos hermanos. Ellos lo tuvieron y lo cuidaron durante muchos años hasta que un día decidieron venderlo. Pero el amor por ese carro y los buenos recuerdos que tenían de él hizo que al poco tiempo lo volvieran a recuperar. Hace unos diez años más o menos, restauraron totalmente el carro. Pero no ligeramente, sino a consciencia. El coche se desmontó todo, se dejó en lámina y se restauró. En aquel entonces el carro era de color rojo, ya que anteriormente le habían cambiado el color, pero en su restauración decidieron volverlo a pintar en su color amarillo pálido original. Quedó tan bien que les daba reparo utilizarlo para no dañarlo y en los últimos años, apenas lo han utilizado. A principios de este año, decidieron venderlo, aunque tenían claro una cosa. Ellos escogerían al futuro propietario y no sería el comprador quien escogería el coche. Así fue como el coche llegó a manos de su propietario actual. Los hermanos sabían que él era la persona ideal, quien lo cuidaría tal como ellos habían hecho. Juntamente con el coche, le entregaron la capota dura original y mucha documentación e información de la época.

El 124 Sport Spider en los Rallys

Pese a tratarse de una versión descapotable, el 124 Sport Spider contó con una versión más Racing, con la que obtuvo bastante notoriedad en el mundo de la competición. Hablamos del año 1971, momento en el cual se presentó el Fiat Abarth 124 Rally. Este Grupo IV de la época llevaba un motor de 1.8 litros de unos 128cv con carburadores Webber 44 IDF y un escape Abarth. Y para que este modelo fuera homologado, Fiat tuvo que producir un mínimo de 500 unidades de calle, aunque luego esta cifra superó levemente las 1.000 unidades. Con el modelo de competición, Fiat consiguió el Campeonato de Europa de rallies en 1972 y en 1975 y los subcampeonatos del mundo de rallies de las temporadas 1973, 1974 y 1975. Luego, su lugar lo ocuparía otro mito, el 131 Abarth.

Nos vamos de paseo

Decidimos sacarlo a pasear y cedemos los primeros metros del paseo a su propietario. Cada carro tiene sus particularidades. No es como ahora que podemos ponernos al volante de cualquier carro, que rápidamente nos sentimos como si fuera nuestro carro de toda la vida. Cada clásico tiene su forma de encenderlo, su posición de conducción particular, su manejo del cambio preciso… por lo que siempre preferimos primero ceder el volante a su propietario y observar atentamente como lo maneja. Una vez sentados en su interior, su propietario gira la llave de contacto y pese a que el coche lleva dos semanas parado, se enciende a la primera. Prácticamente al mismo tiempo, escuchamos el ronroneo encantador que nos llega desde el exosto. Este paseo promete…Mientras vamos circulando, su propietario nos habla de sus sensaciones cuando lo conduce. Cuando enciendo el carro y lo aceleró, este me transmite la deportividad típica de un carro italiano. Incluso diría que algo más que en los Alfa (modelos que él conoce bien ya que por sus manos han pasado ya varios). También me gusta mucho su increíble agarre y la forma en la que cruza, con poco subviraje. Respecto a la potencia, le gustaría que caminara un poco más y en cuanto a la transmisión, esta le parece muy lograda, perfecta.

Seguimos con el paseo. Estamos a viernes y aunque el tráfico en este día siempre es un poco más pesado, parece darnos una tregua ofreciéndonos calles prácticamente vacías. Por estética y por color, no hace falta decir que todas las miradas se centran en nosotros. Está claro que el encanto de los coches italianos, no sólo lo encontramos en los Alfa Romeo, Ferrari o Maserati. Una marca más popular como Fiat, también sabe destacar en este aspecto. Pasados unos minutos y tomada buena nota de cómo manejar el carro, nos detenemos en una bahía y me pongo al volante. Una vez sentados en el puesto del conductor, acariciamos el volante, recorriendo toda su circunferencia, miramos al frente, suspiramos y nos imaginamos todo lo que nos/os espera en Retro. Esto justo empieza con este Fiat…

Hay carros clásicos que tienen un manejo clásico, es decir, duro, impreciso … y esto es un poco lo que nos esperábamos al probar este Fiat. Pero ohhh ¡Sorpresa! Nos encontramos con un carro agradable de conducir. ¿Quién diría que estamos manejando un carro de casi 50 años? La caja de cambios de 5 marchas (todas ellas sincronizadas), se maneja con precisión y rápidamente te invita a jugar con ella con el fin de sacar lo mejor del motor. Sorprende encontrar una quinta marcha en un coche de los años 70, ya que, en esa época, estas estaban limitadas a los carros más caros. Claramente Fiat nos está diciendo que su coche tenía derecho a estar con la elite de su época. Las cuatro primeras marchas nos permiten exprimir el motor en cualquier carretera del país y la quinta nos permitirá relajar la mecánica en vías rápidas. Aprovechando un semáforo, echamos un vistazo a todos los relojes que están frente a nosotros. Su visibilidad es perfecta y nos permite ver rápidamente que todo está Ok. Presión del “Olio” correcta, temperatura del “acqua” normal y nivel de “benzina” en orden. Semáforo en verde y salimos rápidos para probar que tal sube de revoluciones esta pequeña “macchina”. El sonido del motor se hace notar y contribuye claramente a darnos la sensación de que vamos más rápidos. La realidad es que vemos los otros carros que nos rodean circulando a nuestra misma velocidad sin problemas. La altura de Bogotá sin duda pasa factura a nuestros queridos clásicos. Pero como decíamos, el sonido del motor, el manejo del cambio, las imperfecciones del asfalto… nos hacen sentir todo lo contrario. Es sin duda una sensación que no nos ofrecen los carros actuales, en los que parece que vayamos encerrados encima de una alfombra voladora. Y ya que hablamos de sentir las imperfecciones de la carretera, hablemos de las suspensiones. Estas son prestadas del modelo sedán, aunque lógicamente están adaptadas al temperamento diferente de este Spider. En cuanto a las llantas, esta unidad lleva unas Michelin de dibujo moderno con el fin de disfrutar al máximo de la conducción (y de la seguridad). Igualmente son de talla un poco más grande que las de serie y vienen equipadas con unos rines Panasport que le sientan muy bien. Para los frenos, este modelo llevaba ya 4 frenos de disco y servofreno, con lo que la buena frenada está asegurada.

Llegados de nuevo al parqueadero, toca despedirnos y este Fiat lo hace a su manera, como muchos clásicos, ofreciendonos una mezcla de olor a mecánica y aceite que hacen que queramos volver a conducirlos y a conducirlos y a conducirlos….una y otra vez.

Ficha Técnica Fiat 124 Sport Spider*

Motor 4 cilindros DOHC, 1.608cc
Tracción Trasera
Caja de Cambios Manual de 5 marchas
Potencia Máxima 110 cv a 6.400 rpm
Par Máximo 137 Nm a 3.800 rpm
Frenos Discos
Dimensiones 3.971 x 1.613 x 1.250 mm
Depósito de gasolina 45 litros
Peso 960 Kg
Peso/Potencia 8,72 Kg/Cv
Velocidad Máxima 180 km/h
0 a 100km/h

* datos técnicos sacados del libro de mantenimiento.

Texto y fotografías: J. Carapuig

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