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Carlo Abarth, un mito renacido

En este 2018 se cumplen 110 años del nacimiento en Austria de Carlo Abarth. Sí, habéis leído bien, Carlo Abarth nació en Austria y su nombre real era Karl Abarth, aunque como pasó gran parte de su vida en Italia y su padre era de allí, se cambió el nombre a Carlo. Ya desde muy joven, mostró mucho interés en la mecánica y curiosamente, su primera gran afición fueron las motocicletas. Empezó trabajando en varios talleres hasta que un día, por casualidades de la vida, debutó pilotando una moto en una carrera y demostró rápidamente sus aptitudes. Ganó carreras, consiguió récords y se hizo un nombre que le permitieron viajar a Italia, donde se quedó a vivir en 1934. Al poco tiempo, conoció a Anton Piëch, austriaco como él y el que fuera yerno de Ferdinand Porsche. Gracias a esa amistad, un día conoció a su secretaria y se casó con ella. Tiempo más tarde, sufrió un accidente que le apartó definitivamente del mundo de las carreras en moto. En 1946, Ferdinand Porsche le concedió la representación en Italia de la Porsche Konstruktionbüro y al mismo tiempo, con el ingeniero Rudolf Hruska y con el piloto y hombre de negocios Piero Dusio, fundan la “Compagnia Industriale Sportiva Italia”, más conocida mundialmente como Cisitalia. Es entonces cuando Porsche pide a Cisitalia que le construya un monoplaza con motor central y de ahí nace en 1947, el Tipo 360 F1 o Porsche 360 Cisitalia.

Carlo Abarth funda su empresa

En 1949, concretamente un 31 de marzo, Carlo decide fundar su propia empresa y es ahí donde nace Abarth & C. El 17 de junio de ese mismo año, se abre una sede de la compañía en Turín. Al poco tiempo y aprovechando 5 Cisitalia que se había llevado de su antigua empresa como indemnización, empieza la leyenda Abarth. Coge estos 5 carros y los prepara para competir bajo el nombre de Abarth. En ese momento también nace el logo característico de la marca, un escorpión sobre fondo amarillo y rojo. En 1950, los Cisitalia preparados participan en la Mille Miglia y uno de ellos logra terminar 5º en la general, lo que sin duda fue toda una proeza que hizo crecer el nombre de Abarth. Con el tiempo, Carlo decide ampliar su negocio y no se limita sólo a preparar sus vehículos, sino también a vender partes que mejoran el rendimiento de los vehículos de calle. Su especialidad son los colectores de admisión, los escapes especiales y sus sistemas de cambio en el volante. Siguiendo en 1950, Abarth presenta en el Salón de Turín, su primer modelo 100 % de la marca, la berlineta Tipo 204 A. Por ese entonces la marca ya se ha hecho un nombre en el mundo del automóvil, pero este aun creció más gracias a la buena publicidad que hizo de la marca el mítico piloto italiano Tazio Nuvolari. Desde ese momento, Carlo empieza a firmar acuerdos con alguno de los estudios de diseño más importantes (Bertone, Ghia, Boano, Michelotti, Pininfarina, Vignale, Zagato…), con quienes empieza a trabajar en nuevos modelos Abarth. Según palabras de Carlo, un Abarth tenía que ser manejable, rápido y potente, pero sobre todo pequeño y malo como un escorpión.

Carlo Abarth, supo sacar mucho potencial del pequeño motor del Fiat 500.

Fiat sí, pero también otras marcas

La mayoría de estos nuevos modelos, tienen como base mecánica, motores Fiat, pero Carlo también trabajó con otras marcas como Alfa Romeo, Simca o Renault. La unión de Fiat y Abarth se consolidó en 1956 con la presentación del modelo Fiat Abarth 750 GT. Pero claro, como preparador de motores, sus detractores siempre decían que sus carros no eran fiables, por lo que Carlo decidió demostrar al mundo que sí lo eran y por ello aprovechó el 750 GT y otros modelos para llevar a cabo varios récords de velocidad. Lo curioso es que el mismo era el encargado de llevar a cabo estos récords. Para ello, no dudaba en hacer lo que fuera para llevarlos a cabo, como una vez que tuvo que adelgazarse 30kg, teniendo ya él 57 años, para conseguir entrar en el pequeño Fiat Abarth 1000 Monoposto. En los años 60, la marca continuó creciendo hasta el punto de que el apellido Abarth se asoció con Porsche para crear el 356 Carrera 1600 GTL. En esa misma época, también nacieron alianzas con Simca, marca francesa que en la época tenía negocios con Fiat. De esta colaboración nacieron varias berlinetas como el Abarth Simca GT en sus diferentes variantes (1.300, 1.600 y 2.000). Al mismo tiempo la colaboración con Fiat continuaba y uno de los modelos que más se benefició de ello fue el Fiat 500 Abarth, que corrieron en los campeonatos de turismo de toda Europa. El primer gran éxito en competición, sin contar el 5º puesto en las Mille Miglia, fue la victoria en categoría S1.3 del modelo Abarth OT 1300 en el Campeonato internacional de vehículos deportivos (WSC). En ese mismo año también nació el modelo Fiat-Abarth 6000 Prototipo, una bestia con motor V12 de 6 litros de cilindrada y 610cv. Lástima que la vida de este modelo fue muy corta, ya que debido a unos cambios que se realizaron en la reglamentación, los prototipos sólo podían llevar como máximo un V8 de 3.0 litros.

El Fiat 131 Abarth, dominó durante varios años el mundo de los Rallyes

Fiat compra Abarth

El 15 de octubre de 1971, Fiat compra Abarth. De esta forma, la marca del escorpión se convirtió en el departamento de competición de la marca. Igualmente se encargó de preparar y dar nombre a los modelos más deportivos de la marca. De esta época hay que recordar el mítico Fiat 131 Abarth, que ganó muchas carreras con entre otros, un tal Walter Röhl como piloto estrella. Pero desgraciadamente, el 24 de octubre de 1979, Carlo Abarth fallece en su ciudad natal, Viena (Austria) y con él se va gran parte de la magia que sustentaba la marca. En 1981 y después de 10 años de matrimonio, Fiat y Abarth se separan. La marca continua su trabajo y sus colaboraciones con otras marcas como Lancia. Pero tras la muerte de Carlo, nada parece ser lo mismo y la marca cesa casi la totalidad de sus actividades en 1986.

El renacimiento

21 años más tarde, en el 2007 y en el Salón de Ginebra, Abarth vuelve a renacer de la mano de Fiat. Allí la marca transalpina presentó el Fiat Grande Punto Abarth y desde entonces, el nombre de la marca que creó Carlo no ha dejado de estar ligada a los modelos más deportivos de Fiat. La gran estrella de la gama actual es el Fiat 500 Abarth 595 y 695 que se ofrece en varias versiones (Pista, Biposto, Competizione…) pero recientemente se ha añadido otro modelo, el Fiat 124 Spider Abarth. Paralelamente, también existe el departamento Abarth Classiche o Officine Abarth Classiche, que se encarga entre otros de restaurar modelos clásicos, de llevar un registro o de certificar la autenticidad de los modelos. Si queréis conocer más sobre el tema, podéis visitar la web http://www.abarthclassiche.com/es_ES/ .

Texto: J. Carapuig Fuente: Abarth y Retromobile Fotos: Abarth y J. Carapuig

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