Carros Pruebas

Mercedes 280 SL, el mítico “Pagoda”

En este 2018 se cumplen 55 años de la presentación de uno de los carros descapotables más lindos jamás fabricados. Nos referimos al Mercedes-Benz SL W113, el conocido comúnmente como Pagoda, que fue presentado al gran público en el salón de Ginebra.

Además del Pagoda, en 1963 también se presentaron nuevos modelos, todos ellos muy interesantes. El fabricante inglés Aston Martín presentó su mítico DB5 y Jaguar presentó la berlina S-Type. Desde los Estados Unidos llegó el Jeep Wagoneer, el que muchos consideran como el precursor de los SUV actuales. Desde Italia lanzaron entre otros el Lancia Fulvia berlina y el Ferrari 330 con su motor V12. Por su parte los franceses lo apostaron todo al Simca 1300/1500, una berlina que alcanzó a llegar a Colombia. Algunos de estos modelos se presentaron en el Salón de Ginebra y hubo uno que se llevó todas las miradas, con permiso del DB5, y ese fue el Mercedes SL 230 (W113).

El nuevo modelo causó sensación por su elegancia y por su potencia, pero una vez lo probabas, sorprendía por su rodar cómodo, por su desempeño y por su seguridad. Sir Stirling Moss dijo de él que no recordaba en la época haber conducido un carro que le hubiera gustado tanto conducir, excluyendo lógicamente los carros de carreras que él conducía. En seguridad, el Pagoda destacó gracias a su celda rígida y a sus partes deformables, tanto en el frontal como en su parte posterior, y lo convirtieron en el primer deportivo en adoptar elementos de seguridad pasiva. Detrás de estos avances, estaba el austriaco Béla Barényi, un ingeniero que estuvo muchos años en Mercedes y que destacó por su trabajo en pro de la seguridad.

Su sobrenombre de Pagoda le viene de la forma de su techo duro, cuyas curvas recuerdan a los templos religiosos del lejano oriente. Al mando del equipo de diseño del modelo estaba Friedrich Geiger, quien contó con la inestimable ayuda del famoso diseñador Paul Bracq, quien fue el autor del diseño del techo duro que posteriormente dio el apodo al modelo.

Las líneas del Pagoda se alejan de las curvas de los diseños italianos o ingleses.

SL, una saga muy longeva

La saga de modelos SL (Sport Light en inglés o Sport Leicht en alemán) de Mercedes empezó en 1954, con la presentación del 300 SL (W198) en el Salón Internacional de Nueva York. El mítico “Alas de Gaviota”, que también llegó en versión Roadster, era la versión de calle del modelo de competencia W194, el cual ganó entre otras carreras, La Carrera Panamericana de 1952. Adicionalmente Mercedes también presentó el 190 SL, pero este sólo en versión Roadster. Ambos modelos cosecharon mucho éxito y estuvieron disponibles hasta 1963, momento en el que Mercedes decidió presentar su sucesor. La tarea no era fácil, pero Mercedes acertó de pleno presentando en Ginebra el 230 SL. A nivel comercial fue un claro éxito y posteriormente, a finales de 1966, llegó su reemplazo, el 250 SL, aunque este no tuvo tanto éxito, ya que su motor era algo lento, lo que lo convierte a día de hoy en el modelo menos cotizado de la gama de los Pagoda. A finales de 1967 le llegó el turno al 280 SL, quien compartió un tiempo con el 250 SL. En marzo de 1971 y después de venderse un total de 48.912 unidades, llegó la siguiente generación, la R107. Esta generación fue muy longeva, ya que duró un total de 18 años hasta el fin de su comercialización, en 1989. En Colombia los R107 son muy comunes, siendo uno de los países del mundo con más unidades en circulación. A estos les siguieron los R129 quienes alargaron su vida hasta el 2002 tras varias actualizaciones. Esta serie podría considerarse como la última de corte más clásico de la saga SL, ya que las dos últimos modelos, el R230 y el R231 son ya demasiado modernosm, si bien conservan rasgos de sus antecesores.

El SL W113

Aunque históricamente se considere que el W113 fue el reemplazo del 300 SL y del 190 SL, quizás sería más correcto decir que lo fue sólo del 190 SL. El 300 SL era un deportivo que, por concepto, era bastante diferente al talante del W113. Mucho más potente, mucho más sofisticado, más lujoso, más caro… el 300 SL jugaba en otra liga. En cambio, el W113 era un descapotable de carácter más tranquilo, como lo era el 190 SL. A nivel estético, las diferencias eran también notables. Si bien entre el último SL más moderno y este W113, vemos cierta similitud que nos permite decir que uno es heredero del otro, no pasa lo mismo con el 300 SL y el 190 SL que lucían unas líneas totalmente diferentes. También es importante decir que el 230 SL se basó técnicamente en el 220 SE (W111), el conocido comúnmente como “tailfin”, cogiendo entre otros su chasis, su suspensión… e incluso hasta su motor (código M127), que aumentó un poco su cilindrada y su potencia (150cv) gracias al uso de una bomba de inyección de 6 pistones y a la mejora de la compresión.

Simplemente espectacular.

El 280 SL

A finales de 1967 apareció la versión más potente del Pagoda, un modelo que ofrecía 20cv más que su predecesor y un torque un 10% más alto. La unidad que os mostramos en este artículo es un modelo destinado al mercado americano. La forma de sus faros, las pastas de las luces traseras enrojecidas y los reflectantes laterales, entre otros detalles menores, así nos lo demuestran.

Las líneas del Pagoda pueden parecer a primera vista muy banales, pero si nos detenemos a observarlas, a recorrer con nuestros ojos todo el carro, no tardaremos mucho en enamorarnos perdidamente. En términos generales, sus líneas son poco fantasiosas, lejos de por ejemplo los diseños italianos e ingleses y también son discretas, lejos de los diseños americanos. El Pagoda es un carro muy alemán y muy Mercedes-Benz, con unas líneas clásicas y puras y con un toque discreto que nos encanta. La parte frontal está dominada por sus faros verticales, una tónica en la marca que no se rompió hasta la llegada del W123, y por su parrilla dominada por la gran estrella de Mercedes-Benz. Su estética frontal y general recuerda mucho a un modelo francés, el Facel II de inicios de los años 60. Algunos piensan que el fabricante Facel Vega copió a Mercedes, pero fue al revés. Paul Bracq reconoció que se había inspirado en su diseño. Este dato también se corrobora sabiendo que el modelo francés se presentó antes que el modelo alemán.

En el lateral del modelo destaca su parabrisas bastante vertical, sus líneas rectas y sus rines deportivos fabricados por Fuchs y conocidos coloquialmente como de araña, que llegaron al Pagoda con el 280 SL en lugar de las clásicas copas. También hay que destacar sus pronunciados pasos de rueda, que sobresalen quizás algo más de lo normal. Según parece, en el diseño casi final del carro, este no llevaba los pasos de rueda tan salidos, pero se dieron cuenta de que la carrocería era demasiado estrecha y añadieron estos pasos de rueda más pronunciados. Ya en la trasera, destacan sus ópticas alargadas, el fino bocel cromado que las une, el parachoques partido, el tapón del deposito de gasolina y la doble salida del exosto. Del techo rígido (no visible en las fotos), tocaría destacar también la gran zona acristalada del mismo, que permite una visión periférica óptima y mucho mejor que con la capota de lona. Y claro está, el diseño del mismo, con su techo curvo que recuerda a las Pagodas asiáticas. Como dato curioso, comentar que en los dos últimos modelos del Pagoda (250 y 280), existió una versión llamada California Roadster que venía sin capota de lona con el fin de permitir llevar a dos ocupantes más y pasar de ser un vehículo biplaza, a ser un 2+2. Esta versión destinada a los Estados Unidos fue lógicamente muy común en zonas como California, donde predomina el buen clima, pero muchas de ellas, con los años, han sido reconvertidas a versiones normales con capota de lona, para que estas fueran un poco más utilizables en zonas donde el clima no era tan favorable, como es el caso de Colombia, donde circulan algunos California Roadster reconvertidos. También opcionalmente, se podía montar una especie de banquito lateral en la parte trasera, como el que llevan algunos 4×4 en la parte de atrás y que servía en casos concretos para transportar a un tercer ocupante.

Típicamente Mercedes-Benz.

Si el exterior ya nos parece fantástico, el interior no hace más que confirmar nuestra percepción. El interior de los Mercedes-Benz de la época nos encanta, tanto por su calidad, estándar de la marca, como por su diseño y lujo. El tablero replica el color exterior de la carrocería y se complementa con varios detalles cromados y con zonas recubiertas en cuero. El volante es el típico de la marca, grande, con el aro cromado que hace las funciones de claxon y con la parte central acolchada para mejorar la seguridad en caso de accidente. Fórmula que también encontramos en la parte alta del tablero de mandos y que demuestra el interés por la seguridad que ya brindaba este modelo en la época. El cuadro de mandos está formado por dos grandes relojes redondos VDO que nos indican el régimen de revoluciones y la velocidad. Justo en medio de los dos, encontramos el resto de relojes (nivel de combustible, temperatura…), ubicados en posición vertical. A su derecha y ya en la parte central del tablero encontramos los mandos de la climatización, la radio Becker México y un reloj horario VDO. Ya frente al copiloto, se encuentra la guantera con cierre a llave. Terminamos destacando sus cómodos asientos con reposacabezas de tipo cabeza de conejo y su espesa moqueta, que no sólo recubre el piso del vehículo, sino también el túnel central y la parte posterior de los asientos.

Motor

El motor de la versión 280 SL es un seis cilindros en línea de 2.8 litros de cilindrada equipado con la misma inyección de la berlina 280 SE (W108). Su potencia total es de 170cv a 5.750rpm y su torque es de unos 240Nm. Con ello, se permite el lujo de alcanzar los 195km/h y de acelerar de 0 a 100km/h en 9 segundos. Para la transmisión, el Pagoda se ofreció con caja manual y por primera vez en el SL, con caja automática. Nuestra unidad montaba una caja automática de 4 marchas de funcionamiento hoy en día un tanto rústico y que tiene una curiosidad, la palanca se mueve hacia delante para engranar las diferentes posiciones de la caja y no se acciona hacia atrás como es común en todos los carros. Escoger entre una manual y una automática será un tema más personal de cada uno. Como decimos, la caja automática tiene un buen comportamiento, ahora bien, no le saca tanto jugo al motor y se adapta más a una conducción relajada. En cambio, con la caja manual se puede conseguir sacarle mucho más nervio al motor. Por esto, en términos de cotización, las versiones manuales son algo más costosas.

La elegancia típica de Mercedes está bien presente en el W113.

En marcha

Antes de iniciar nuestra prueba dinámica, queremos destacar la facilidad de acceso que nos procura este 280 SL. Pese a tratarse de un deportivo y de un descapotable, la operación de entrada y salida se realiza de forma muy cómoda, sin contorsionismos. En ello tienen mucho que ver la altura del vehículo y la altura de su techo. Techo que por otra parte retiramos antes de iniciar la marcha. Para hacerlo es necesaria una llave especial y si bien es posible retirar la capota uno solo, es mejor contar con la ayuda de alguien. Ahora sí, sentémonos en su interior y giremos la llave. Mientras se va calentando el motor, aprovechamos para familiarizarnos con todos sus mandos, que cuentan con un ergonomía destacable para la época. En marcha sorprende su volante de diámetro generoso y muy fino, como el pomo del cambio, pero es algo típico en los vehículos de su época y a lo que uno se acostumbra rápidamente. Con él, uno debe olvidarse de conducir con una sola mano y usar ambas con decisión. Ya adaptados al vehículo, uno se siente más cómodo y empieza a disfrutar de todas sus cualidades. El motor de este 280 SL es un motor que a diferencia de los modelos italianos, uno disfruta más a medio régimen. No hay que olvidar que su motor viene de un gran berlina y por lo tanto su temperamento es más bien tranquilo, si bien sus prestaciones son muy buenas. Tampoco ayuda a una conducción demasiado alegre la caja automática de esta unidad, que si bien cumple su cometido tratándose de una caja de casi 50 años, se presta más a una conducción de paseo, donde disfrutar del confort y del paisaje son lo más importante. Y es que hay que tener claro que el 280 SL no es un deportivo puro pese a las buenas cifras del motor. Pero bueno, se defiende y acompañados por el bramido de su 6 cilindros, las sensaciones se intensifican. En líneas rectas destaca su aplomo y su confort, si bien en curvas nos sorprende con una inclinación de la carrocería un tanto acusada. En cualquier caso esta inclinación no afecta al agarre y a la estabilidad del vehículo y este responde muy bien. Es sólo cuestión de acostumbrarse. La rigidez del conjunto también es destacable y nos dice mucho de la calidad del vehículo, ausente de cualquier sonido proveniente de la carrocería o el chasis. De todas formas el Pagoda no es un deportivo para ir todo el rato a ritmo alto, más que nada porque no es su carácter y porque si lo hacemos, nos tocará estar concentrados al 200% y tampoco es eso lo que buscamos cuando nos ponemos tras el volante de un SL como este.

No queremos terminar sin contaros brevemente la historia de los Pagoda en Colombia. Inicialmente sólo había unas 20 unidades aproximadamente en todo el  territorio nacional y a principios de los años 2000, empezaron a llegar muchas unidades de Estados Unidos, alrededor de unas 30. Esta unidad que os presentamos llegó en el 2003 y es una de ellas. A partir de aquí y hasta nuestros días, han seguido llegando unidades, la gran mayoría US-Specs, aunque también han llegado algunas unidades europeas. Su cotización también ha sufrido un importante aumento. Hace unos 5-6 años en Europa podías encontrar buenas unidades por unos 80-100 millones de pesos, pero a partir de más o menos el 2014 los precios empezaron a subir y ahora su precio se ha doblado y triplicado en el caso de que hablemos de una unidad restaurada.

En definitiva el SL Pagoda como ya os hemos dicho, es un carro muy alemán y sobre todo, muy Mercedes-Benz, destacando claramente en aquello que aman los apasionados de la marca: imagen sobria y clásica, confort, confiabilidad y mucha calidad. No se le puede pedir nada más a uno de los cabriolets más bellos de la historia del automóvil.

Texto y fotos: J. Carapuig

FICHA TÉCNICA

Motor 6 cilindros en línea, 2.778cc
Tracción Trasera
Caja de Cambios Automática
Potencia Máxima 170 cv a 5.750 rpm
Par Máximo 240 Nm a 4.500 rpm
Frenos Discos
Dimensiones 4.285 x 1.760 x 1.305 mm
Depósito de gasolina 82 litros
Peso 1.360 kg
Peso/Potencia 8 Kg/Cv
Velocidad Máxima 200 Km/h
0 a 100 km/h 9 s

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