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Royal Enfield Twins, primera toma de contacto

Este medio día gracias a la invitación de Royal Enfield Colombia tuvimos la oportunidad de probar las nuevas Twin de la marca. Estas se presentaron a mediados del año 2018 y Colombia las pudo descubrir en primicia y mucho antes que otros países, en el Salón Internacional del Automóvil de Bogotá. Hasta hoy sólo podíamos valorar de ellas dos cosas, su estética y su precio, pero hoy, gracias a una toma de contacto, podemos daros nuestras primeras impresiones de cómo funcionan.

En el mundo de los negocios y del motor, uno debe estar evolucionando y reinventándose continuamente para seguir siendo competitivo y para llegar a un mayor número de personas. Con la llegada de las Twin a la familia Royal Enfield, vemos claramente esta voluntad por parte de la marca. En los últimos años Royal ha sido la marca de motos con mayor crecimiento y es líder mundial en el sector de las motos de media cilindrada, pero para seguir creciendo tenían que dar un paso más. Ese paso más son las nuevas Interceptor y Continental GT bicilíndricas. Con ellas ganaran un mayor número de posibles compradores a la vez que ofrecerán a sus ya clientes, una moto aspiracional, con la que sustituir sus Classic, Bullet, Continental GT 500… Y todos aquellos que encuentren los modelos monocilíndricos demasiado «clásicos en su manejo» (vibraciones, dureza,…), con las nuevas Twin encontrarán una moto que si bien sigue manteniendo un estilo muy clásico, su manejo y suavidad es digno de una moto moderna, pudiendo de esta forma disfrutar de dos mundos en uno sólo.

Primeras sensaciones

Iniciamos la prueba con el modelo Interceptor. La primera sensación al subirnos a ella es de moto grande. Echamos una vistazo general y vemos que todas las partes de la moto son lo que son, aquí no encontramos plásticos que simulan otros materiales. Primer punto para la moto. La distancia al suelo del sillín nos permite llegar cómodamente al suelo, con los pies planos, lo que facilita el moverla. Una vez ya encarados hacia la salida, apretamos el botón de encendido y nos sorprende un motor de una suavidad que no nos esperábamos. Uno tiene en mente a sus hermanas y sorprende que estando el motor encendido, apenas lo sintamos. No hay vibraciones de nada y eso es algo que muchos agradecerán. Nos ponemos en marcha y la suavidad sigue ahí y la Interceptor se mueve con una dulzura exquisita que nos indica que será una moto muy cómoda en ciudad y en largas distancias. La posición también es muy buena y natural, con un manillar alto que hace que vayamos erguidos. El sillín ofrece un buen confort, si bien deberemos esperar a la prueba general para ver si con el paso de los kilómetros este no se deja sentir. Sus dimensiones son también generosas, por lo que nuestro acompañante no se podrá quejar. Una vez abandonamos la avenida Boyacá y cogemos la Avenida El Dorado, el menor tráfico nos hace aumentar el ritmo. La moto se siente con mucha fuerza, si bien es normal que por el estilo de la moto y su potencia de 47cv, uno no puede pretender unas aceleraciones fulgurantes, pero sí más que suficientes para escaparse de entre los carros o para adelantar con seguridad en carretera. Algo que nos gustó es que es un motor elástico, haciendo que usemos en ciudad muy poco el cambio, ya que la moto se mantiene muy bien a bajas vueltas y recupera sin quejarse. Este es uno de los puntos buenos de estas bicilíndricas en comparación con sus hermanas monocilíndricas, que uno no tiene que estar siempre cambiando de marchas para que la moto no le empiece a vibrar mucho o para tener más empuje. Del cambio o del tacto del embrague, nada que resaltar, todo bien. En cuanto a la frenada esta es muy progresiva y dosificable, y la horquilla delantera no se hunde en exceso en las frenadas fuertes. Lo que sí nos ha parecido es que quizás le falta un poco más de potencia en la frenada, aunque tendremos tiempo de valorarlo con más precisión en una futura prueba.

Tras la prueba de la Interceptor hemos cambiado de montura y nos hemos subido a la Continental GT. Tema sensaciones del motor, de la frenada, etc… son las mismas que con la Interceptor, aquí lo que cambia es la posición de manejo y el sillín, algo más deportivo y menos grueso. La GT es una auténtica café racer, con unos semimanillares y unas estriberas retrasadas que nos hacen adoptar una posición más de ataque. Sin embargo, esta posición no nos ha parecido muy forzada y de hecho no hemos notado el peso de nuestro cuerpo en nuestras muñecas, al contrario de lo que uno sí nota en otras motos que compartan la misma posición de manejo. Lógicamente por ser un concepto más radical y deportivo, la Continental GT es más una moto de fin de semana para rodar con ella por carretera abierta o en circuito.

Al finalizar la prueba nos han preguntado qué era lo que le mejoraríamos a la moto y claramente nosotros hemos dicho que el sonido de los escapes. Estos son muy lindos y se ven espectaculares vistos desde atrás, pero ofrecen un sonido muy discreto. Esta es quizás una apreciación muy personal, ya que mucha gente puede valorar este punto como algo positivo. Igualmente seguro que la marca ofrecerá próximamente la posibilidad de montar algunos escapes especiales que aumenten un poco la adrenalina cuando vayamos con nuestra Twin. Hasta aquí nuestras primeras impresiones, esperando en un futuro poder probar ambas motos con más tiempo y prestando más atención a todos sus detalles. Igualmente si tienen alguna pregunta sobre ellas, pueden dejarla en los comentarios y gustosamente les responderemos.

Las primeras Twin están a punto de llegar a sus primeros propietarios y según la marca, desde su presentación en noviembre pasado, han sido un éxito total. Viendo las caras de felicidad de los dirigentes de la compañía en el país, nosotros nos lo creemos plenamente. A parte de por su estética, lo más atractivo es su precio. La Interceptor arranca en los $18.990.000 y la Continental GT en los $19.390.000. Sinceramente tras verlas, probarlas y conocer sus precios, les auguramos mucho éxito.

No queremos terminar sin antes informarles que Royal Enfield inaugurará el próximo 28 de febrero una nueva vitrina. Será la octava en el país y la cuarta en Bogotá. Está ubicada en la Avenida de Boyacá #48a-32, cerca de la intersección con la avenida El Dorado. Su nombre es Royal Enfield Normandía, contará con zona de exposición y zona de taller además de con con todos los estándares de diseño, espacio y calidad que exige la marca.

Texto y fotos: J.Carapuig

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