MOTUS Pruebas motos

Husqvarna Svartpilen 401, la flecha vikinga

Husqvarna puede ser una marca desconocida para aquellos que no son amantes del mundo del enduro, motocross, etc… pero la marca sueca lleva en el sector de las motos desde 1903, aunque la compañía como tal cuenta con más de 330 años de historia. Sí, habéis leído bien y no, no nos hemos equivocado. La empresa Husqvarna empezó sus actividades en 1689 como una empresa de fundición de armas. Con los años fueron añadiendo otros productos como bicicletas y electrodomésticos y ahora se dedican básicamente al mundo de las motos y a la fabricación de diferentes herramientas (jardín, construcción,…). En Colombia, desde finales del año pasado, Auteco Motos cogió la representación de la marca y conjuntamente con Moto Europa nos presentaron en el Salón del Automóvil de Bogotá las nuevas Pilen.

Hace unos años, cuando la marca estaba bajo el manto de BMW Motorrad, sacaron la Nuda 900, una moto de calle con un diseño muy moderno y exclusivo. Ahora que están bajo el mando de la austriaca KTM, repiten receta con la Vitpilen y la Svartpilen aprovechándose de la ingeniería y el carácter de KTM. En Motus, gracias a Moto Europa, hemos podido ponernos a los mandos de la “flecha negra”, traducción del sueco de Svartpilen, el modelo que seguramente se llevará el mayor tanto por ciento de las ventas de las Pilen.

Gracias a sus llantas Pirelli, la Svartpilen puede afrontar caminos sin problemas.

Un diseño muy especial

Viendo cualquiera de las Pilen, uno tiene la sensación de ver una moto única que destaca sobre todo por su diseño. No hay ninguna moto igual en el mercado que se le parezca y ese detalle en pleno siglo XXI, donde la gente empieza a querer destacarse y diferenciarse de las personas que le rodean, es un punto muy bueno. Muchos describen a las Pilen como motos neoretro, pero observándolas bien, nosotros vemos en ellas un look más bien futurista y muy vanguardista. Mirándola más en detalle, incluso uno también podría ver trazos de diseño más atemporal y haciendo una comparación con el mundo de la arquitectura, hasta podríamos ver en ellas formas de los arquitectos Gaudí o Le Corbusier. Quizás por ello, sí podríamos decir que es una moto neoretro. Otra palabra comúnmente utilizada para describir estas motos es la de minimalismo. Podríamos estar también de acuerdo, ya que en ella no vemos detalles de más, superfluos o innecesarios. En definitiva las Pilen son motos que uno quisiera poder parquear en el comedor de la casa para poder pasar horas admirándolas. Pero además, la Svartpilen no es sólo agradable a la vista, sino también al tacto. Los materiales con los que están hechas algunas de sus piezas, tienen un tacto muy agradable, lo que nos indica que estamos frente a una moto hecha con mucha pasión. Próximamente nos comentaron que la marca estará presentando nuevos productos de personalización como un protector de faro, retrovisores especiales de tope de manillar, escape Akrapovic, etc… que permitirán una mayor personalización de la moto. 

Un diseño único.

Un segmento complicado

El sector de la moto siempre ha seguido las pautas del mercado Europeo y esta Svartpilen 401 sigue el patrón de dos de las últimas tendencias, la de las motos de media cilindrada y la tendencia de las motos de diseño exclusivo. La primera responde a una ley que apareció hace unos años en el viejo continente que dice que los conductores primerizos no puedan llevar durante los dos primeros años de carnet, motos que tengan más de 35kw de potencia, es decir unos 47,5cv más o menos. La aparición de esta ley sacó a la luz la falta de motos de media cilindrada que había en el mercado y viendo esto, las marcas empezaron a presentar sus productos. La segunda responde a la voluntad de muchos motociclistas de querer tener una moto única por su diseño y su calidad, dos características que esta Svartpilen cumple de sobras.

En un primer momento llegaron las motos de media cilindrada de las marcas más populares, que utilizaron diseños más al gusto de todo el mundo, motores más sencillos y materiales y/o componentes de no tan buena calidad. Lo que primaba era una moto que tuviera un precio lo más reducido posible. Un poco más tarde este segmento llamó la atención de los fabricantes Premium, quienes han ido presentando poco a poco sus productos. Cada uno ha tenido sus clientes, si bien es cierto que las marcas Premium lo han tenido más difícil, ya que debido al prestigio que tienen, han tenido que presentar modelos que cumplieran con los mismos estándares de calidad y de tecnología que sus motos de gran cilindrada. Eso sin duda ha hecho que estas marcas presentaran motos de un precio superior a motos de la misma cilindrada de otras marcas más populares. A la hora de comparar y antes de criticar una moto, nosotros siempre valoramos antes a qué tipo de cliente va dirigida cada moto. Si alguien quiere una moto para trabajar, que sea más o menos fiable, que sus repuestos sean económicos y no le presta mucha atención al diseño o a la tecnología, pues seguramente encontrará una moto por 15 millones que le vaya bien. Pero si quieres una moto diferente, con un diseño más trabajado, de una marca Premium, hecha con componentes de primeras marcas y con la última tecnología, por esos 15 millones no vas a encontrar nada, ya que todas estas características tienen un precio. La Svartpilen 401 está lógicamente en el segundo grupo. ¿Qué cuál es el perfil de comprador de las Pilen? Nosotros vemos principalmente a una persona que aprecie el diseño y que sepa valorar la exclusividad que le da la marca, su calidad de acabados y de componentes y el saber que pueden pasar días, semanas o meses antes de que se cruce con una moto igual por la calle.

La Svartpilen es pequeña pero de aspecto muy robusto

Estética

En el 2014 Husqvarna presentó un prototipo de las futuras Pilen, pero tras su presentación, vemos que este “concept” no estaba muy alejado del diseño final de la moto. Observándola en parado, uno se da cuenta de lo pequeña que es la Svartpilen, aunque eso no le quita que esté repleta de detalles fantásticos que le brindan una estética muy personal y única. Su faro y sus intermitentes son LED y en el eje delantero destacan su reducido guardabarros y el dibujo de sus llantas Pirelli. La forma del depósito es lo más característico de la moto y este se alarga hasta la cola creando una línea muy limpia y futurista que se destaca por su color negro (de ahí el nombre de flecha negra) y por sus líneas decorativas amarillo fluorescente. El manillar está un poco más elevado que el de sus hermanas Vitpilen, que siguen más la tónica Café Racer, pero lo bueno es que nuestro manillar es regulable fácilmente y podemos modificar su inclinación en varios grados. Encima del deposito encontramos un práctico portaequipajes, que además también contribuye a dar a la moto una estática más robusta e incluso puede servir para que nuestro pasajero se agarre. El tapón de gasolina es de fundición de aluminio y tiene un color dorado mate que nos demuestra que nada se ha dejado al azar en esta moto. El asiento, ofrece un atractivo diseño vintage y viene tapizado en cuero de alta calidad y de muy buen tacto. El motor por su parte también tiene su importancia estética y cuenta con las tapas de diferentes tonos mate (gris, gris oscuro y dorado) y con un cubrecarter. El radiador ubicado en la parte delantera también tiene unas tapas laterales negras y una decoración amarilla como las del depósito. La parte trasera es totalmente minimalista y la forma de la luz LED trasera es inconfundible. Nuestra unidad de prueba tenía instalado una especie de alerón trasero que hace las funciones de agarradera para el pasajero. Esta pieza puede instalarse o retirarse fácilmente y forma parte del kit que viene de serie con la moto. Los intermitentes traseros y la placa están ubicados en un portaplacas especial que viene sujeto al eje. Al contrario de lo que uno podría esperar, la sujeción es muy robusta y no presenta vibración alguna. El escape tiene un diseño deportivo y el monoamortiguador se destaca fácilmente gracias a que viene pintado en blanco.

Ante tanta belleza, hemos encontrado un detalle que no nos gustado tanto, aunque es más una apreciación personal que un defecto de la propia moto. Hablamos de su pantalla digital. Esta ofrece la suficiente información (marcha engranada, diferentes consumos, autonomía, nivel de gasolina, reloj e incluso aviso de cambio de marcha mediante una luz roja), pero el plástico transparente que la protege y el hecho de que sea monocromo y con unos números pequeños, no facilita su lectura. En cambio apreciamos por ejemplo que los comandos del manillar estén retroiluminados, siendo muy visibles en conducción nocturna, si bien cuando uno se acostumbra a la moto, ya conoce donde está cada cosa y mueve los dedos sin mirar. También destacaríamos la ubicación del caballete lateral. Está colocado justo debajo de la estribera, por lo que esta nos molesta a la hora de encontrarlo con el pie y hace que cada vez que paremos tengamos que mirar donde está. En contrapartida un simple toque lo sacará, facilitando la operación.

No le hemos encontrado un perfil malo ¿y ustedes?

En marcha

La Flecha negra está propulsada por el mismo motor monocilíndrico de la KTM Duke 390, sin embargo y según palabras de los representantes de la marca en el país, su respuesta es diferente. La Duke tiene una entrega de la potencia más radical siguiendo la filosofía “Ready to Race” de la marca austriaca, mientras que la Husky (diminutivo con el que se acostumbra a nombrar a la marca), es una moto algo más calmada, aunque eso no quiera decir que no tenga carácter. Su monocilíndrico no está pensado para circular a bajas vueltas, de hecho, circulando a menos de 3.000rpm, empieza a quejarse y nos pide que bajemos una marcha para que la hagamos subir de vueltas, donde ella se siente mucho más cómoda. Por encima de estas 3.000, su respuesta al acelerador es ya alegre al mismo tiempo que el sonido de su escape se hace sentir muy bien. Un poco más arriba, sobre las 5.500 y 6.000 rpm y hasta las 10.000rpm, el motor nos da lo mejor de sí. Para el uso que le hemos dado, ciudad y carretera de muchas curvas, para nada hemos echado de menos unos caballos de más. Su manejo en ciudad es muy divertido, ya que la moto es muy ágil, y es fácil moverte entre el tráfico o curvear en cada esquina. Ahora, donde más se disfruta la Svartpilen es en carreteras sinuosas. Su reducida distancia entre ejes (1.356mm) hace que curvear sea un juego de niños. A la mínima insinuación del manillar o de nuestro cuerpo, la pilen ya se está tumbando. Es realmente espectacular y muy adictiva. Y todo lo hace con una facilidad desconcertante que te aporta mucha seguridad. Con ella es fácil también corregir la trayectoria si hemos entrado demasiado rápido en una curva. Y la frenada es también brillante gracias a un equipo de discos ByBre (by Brembo) que se encargan de frenar de forma contundente y efectiva el peso pluma de nuestra montura. El equipo de suspensiones WP nos indica que estas Husqvarnas son motos de categoría Premium y su rendimiento es realmente satisfactorio en todos los terrenos. Realmente con el mal estado del asfalto de las calles de nuestro país, se aprecia contar con una horquilla invertida WP de 43mm en la parte frontal. La capacidad de absorción, de confort y de estabilidad son notorias. Realmente es difícil poner en apuros a esta pequeña sueca. Sus llantas Pirelli Scorpion Rally STR, aparte de ser muy atractivas estéticamente, ofrecen un buen comportamiento tanto en carretera como en pistas, haciendo que la Svartpilen se sienta a gusto tanto en el tramo con más curvas de nuestra ruta preferida o en el pequeño desvío sin asfaltar que nos veamos obligados a coger para llegar a esa cascada o a la entrada de ese parque natural. Siempre que el terreno sea fácil y no esté muy roto la pequeña Husky hará honor a su nombre e incluso nos permitirá divertirnos un poco. Decimos lo de que el camino no esté muy roto, porque si bien las suspensiones WP ofrecen un tarado y un recorrido muy bueno, la moto se puede ver limitada en terrenos más complicados por temas de altura. Si nos ponemos de pie en las estriberas, la posición si bien no es la ideal lógicamente, está claro que no es una Trail, sí que es bastante bueno. Eso sí el manillar está un poco bajo, pero las estriberas que en posición normal van bastante retrasadas, cuando uno se levanta sobre ellas, ofrecen una buena posición de manejo para dominar bien la moto, permitiendo rodear el tanque con las rodillas. Estas apreciaciones hay que tener en cuenta que están tomadas según mi estatura, que es de 1,78m, por lo que quizás alguien más bajo, encuentre incluso más cómoda y efectiva su posición de manejo en offroad.

En resumen, la Svartpilen 401 es una moto muy especial que se robará las miradas de todos aquellos motociclistas que se paren a nuestro lado. Su diseño único reivindicará a la perfección nuestra pasión por el diseño y nuestra voluntad de diferenciarnos del resto. En marcha, sus reducidas dimensiones harán de ella nuestra arma perfecta tanto en ciudad como en una carretera de muchas curvas. Tras la prueba, llega el momento siempre difícil de devolver la moto. La Svartpilen nos ha gustado tanto que estaremos un buen tiempo soñando con ella…

Texto y fotos: J. Carapuig

Nos gusta

– Diseño y estilo único

– Calidad general

– Comportamiento

Mejoraríamos

– Precio no apto para todo el mundo

– Espacio para el acompañante

– Posición del caballete lateral

FICHA TÉCNICA

Motor Monocilíndrico de 373cc
Caja de Cambios 6 marchas
Potencia Máxima 44 cv a 9.000 rpm
Par Máximo 37 Nm a 7.000 rpm
Llanta Delantera 110/70 R17 – Pirelli Scorpion Rally STR
Rin Trasero 150/60 R17– Pirelli Scorpion Rally STR
Freno delantero 1 disco de 4 pistones y 320mm
Freno trasero Disco de 1 pistón de 230mm
Altura del Sillín 835 mm
Depósito de gasolina 9,5 litros
Peso 150 kg (sin combustible)
Velocidad Máxima  160 km/h
0 a 100km/h
Precio $23.990.000

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *