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Comprar un carro/moto clásic@ (2a parte)

En la primera parte de este artículo (leer aquí) os hablábamos de los primeros pasos a realizar antes de comprar un carro y moto clasic@. Informarse del modelo que nos gusta, valorar el mercado y empezar a buscar en las webs de compra venta o en las redes sociales posibles candidatos, son los primeros pasos. En esta segunda parte, nos trasladamos al momento en el que hemos encontrado uno o varios candidatos, y decidimos ir a verlos.

Primer contacto con el vendedor

Ya sea por mail, por whatsapp y/o por teléfono, el primer contacto es muy importante, ya que este nos puede dar mucha información. Por la forma en la que se comunique el vendedor, podremos conocer muchas cosas de él y del vehículo, que nos pueden ser muy útiles. Podremos saber qué tanto conoce el carro/moto que vende, si es un carro/moto que ha utilizado como primer vehículo o lo utiliza para pasear los fines de semana, o incluso saber o intuir como lo ha cuidado.

Primera toma de contacto

A la hora de fijar la cita, es imperativo que esta sea durante las horas del día en las que haya luz, ya que la noche puede hacer que no veamos correctamente todo aquello que queremos ver y comprobar. Es importante también tener en cuenta que cualquier vehículo, en fotos, se ve mucho mejor que en la realidad. Aunque también se puede producir el efecto contrario, que las fotos hayan sido mal tomadas, oscuras… y luego el carro realmente esté mejor de lo que creíamos. Ambos casos son posibles, aunque es más común el primer caso. Si una vez llegamos al punto de encuentro, el vehículo se encuentra en un garaje o en una zona donde no podemos inspeccionarlo bien, es importante decirle al propietario que lo saque al exterior o lo mueva para que podamos verlo bien. Una vez ya estemos en un lugar en el que podamos ver bien el vehículo, lo primero que hay que revisar, si se trata de un carro, son sus líneas. Hay que fijarse en que todas las piezas de la carrocería (capó, puertas, paneles…) estén bien alineadas. También hay que fijarse en que las latas estén bien, que no haya trazos de posibles golpes mal reparados. La pintura también es importante. Para revisar estos puntos, a veces es útil contar con un pequeño imán o con un medidor del grosor de la pintura. Si apreciamos diferencias en el tono del color en las diferentes partes del vehículo, eso nos puede estar diciendo que el vehículo ha sufrido un accidente y que no ha sido bien reparado o pintado.

Al observar un vehículo es muy importante fijarse en la línea, que todo esté perfectamente cuadrado.

Mientras le hacemos el primer repaso superficial al vehículo, podemos aprovechar para preguntarle al propietario cuando lo compró, cuanto tiempo lo ha  tenido, por qué lo vende… También podemos aprovechar para preguntarle por algunos detalles del coche como equipamiento de serie, papeles o incluso si tiene algún golpe o desperfecto, preguntarle como sucedió. Escuchándole y por la forma de comportarse, podemos llegar a hacernos una idea de cómo está el vehículo. Es difícil de explicar, pero hablando con él y viendo cómo se refiere al carro o como lo trata, podemos llegar a sacar algunas conclusiones importantes. Y después de esto, rápidamente sabremos si el vehículo nos interesa o no. A veces, la primera impresión es la buena, por lo que si al ver el vehículo, vemos algo que no nos gusta, eso puede hacer que nos desencantemos rápidamente. El carro/moto puede que esté como no nos lo esperábamos, puede que veamos algo que no sabíamos que tenía, que nos enteremos de que no hay traspaso… y esos motivos nos pueden hacer desistir de la compra. O, por el contrario, ver que el vehículo entra dentro de lo que buscamos y seguir con la revisión más exhaustiva.

Revisión más en profundidad

Si llegamos a este punto, es que el vehículo nos interesa y ahora tocará empezar a revisar el coche más en profundidad. Buscaremos zonas de óxido en los puntos más críticos como en los pasos de rueda, el maletero o la zona donde va ubicada la batería por citar algunos. En este punto será importante conocer bien el vehículo para revisar aquello que sea importante de revisar. Quizás en tal modelo será necesario revisar tal zona del vehículo y en otro modelo, otra. Es por eso que no nos debe dar nunca pena de revisar cualquier parte del vehículo, por escondida que este, siempre claro está, tras pedirle el permiso al propietario. Contar con la ayuda de algún amigo o conocido que conozca bien el modelo, sería fantástico, a parte de que 4 ojos siempre ven más que dos y puede que uno vea algo que el otro no haya visto. Una vez revisada la estructura del vehículo (carrocería, parte baja…) pasaremos al interior. Según su estado, podemos saber muchas cosas como el cuidado que ha tenido, el uso que se le ha dado o si los kilómetros que tiene el vehículo son coherentes con el estado de conservación del interior. Ir a ver un carro que nos dicen que tiene sólo 50.000km originales y luego encontrarse con que la tapicería o el volante está muy desgastado, es un buen indicio de que algo no cuadra.

Hay que revisar todo el vehículo, incluso los lugares más escondidos.

Mecánica

La parte de latonería puede ser a veces la parte más costosa y complicada de reparar, por la que para muchos es el punto más importante de un vehículo. Esta incluso puede traer desagradables sorpresas que a simple vista no se ven. Pero la parte mecánica también tiene su importancia. Empezaremos revisando el motor en parado con el fin de encontrar posibles fugas, recalentamientos… Para ello es importante ver si el motor está limpio o no. Si este se ha lavado recientemente, las posibles fugas serán difíciles de ver. Aunque pocos lo hagan, también puede ser muy valioso revisar el estado del aceite. Sólo debemos sacar la varilla y comprobar si está limpio. Un aceite demasiado negro que denote que lleva tiempo en el motor, nos indicará sin error de que este no se ha cambiado cuando tocaba y por lo tanto nos dará una pista de los cuidados del propietario. Cuando queramos encender el motor, también será bueno comprobar si este está frio o caliente. Lo mejor es encenderlo en frio, ya que, si el motor está caliente, puede enmascararnos alguna cosa que no funcione. Quizás en frio no arranca bien, saca mucho humo…síntomas que pueden indicar alguna falla y que quizás, con el motor caliente, no se vean. Y otra cosa importante que no se acostumbra a hacer y que es muy útil, es probar el vehículo, pero dejándole en primer lugar el volante al propietario. Para ello podemos poner la excusa de que no conocemos la zona y decirle que nos lleve a una zona más tranquila… Quizás esto con una moto es algo más complicado. ¿Pero qué conseguiremos con ello? Ver como maneja el propietario. La forma de manejar de una persona también nos dice muchas cosas. Si apura mucho los cambios, si al contrario cambia muy temprano, si respeta el tiempo de calentamiento del motor, si corre mucho… Luego cuando tomemos el volante, será importante conducir prestando mucha atención a todo (arranque, dirección, suspensiones, respuesta del motor, ruidos…). Aun sea una prueba por ciudad, tenemos que probar todas las marchas, la frenada de emergencia, la dirección … e incluso poner a prueba el vehículo y sus partes haciendo las típicas maniobras que normalmente se hacen para verificar si hay piezas desgastadas, como ir soltando el clutch sin acelerar y ver si el vehículo arranca o se cala inmediatamente o por ejemplo, dejar caer las revoluciones muy abajo y acelerar para ver si el motor sube de forma constante o vemos que se ahoga… Durante este trayecto también podemos aprovechar para revisar que todos los mandos funcionan (luces, direccionales, radio, aire acondicionado…) ya que un mal funcionamiento de alguno de ellos podría suponer una falla eléctrica de menor o mayor importancia.

Es importante probar el vehículo y mejor aún, dejar que también lo maneje el propietario para ver cómo lo hace.

Una vez revisado y probado el vehículo, si este tiene desperfectos, cosas no originales, cosas a reparar…toca pensar en varias cosas. Primero en el precio de una posible reparación y luego en si se encuentran fácilmente las piezas que se requieran y a qué precio. En carros y motos clásicas no sería la primera vez que uno hace una compra y luego una posible reparación, puesta a punto, actualización… supera el precio estimado o pagado por ese vehículo. Si un vehículo nos cuesta 15 millones, por ejemplo, pero arreglar el turbo, cambiar los carburadores o reparar la suspensión neumática ya vale 10 millones, pues hay que tenerlo en cuenta y saberlo de antemano para no llevarnos sorpresas.

No tener miedo a una restauración

A veces, encontrar el carro o la moto que cumpla todas nuestras expectativas puede ser difícil. Es por eso por lo que no debemos desestimar la opción de comprar un carro o moto para restaurar. Está claro que cuando nos decidimos a comprar, queremos disfrutar del carro o de la moto inmediatamente y pensar en el tiempo que deberíamos esperar si decidimos llevar a cabo una restauración, nos pone malos. Pero si uno es un poco exigente, una restauración puede ser la oportunidad de hacer el trabajo como a uno le gusta y según sus estándares de calidad. Estos estándares son para cada persona diferentes. Hay genta muy purista o muy meticulosa y hay otra, que puede no darles tanta importancia a ciertas cosas. En el mundo de los clásicos, la palabra “restaurado” se utiliza por desgracia, muy fácilmente. Vemos muchos anuncios que la utilizan para carros o motos que, sólo viendo las fotos, ya te das cuenta de que realmente no han sido restaurados. Muchos son los que piensan que, pintando el vehículo, tapizando los asientos o cromando algunas piezas de la carrocería, el vehículo ya está restaurado y no es así. En un anuncio o cuando se está mostrando el vehículo, uno tiene que especificar bien que es lo que se ha restaurado. Igualmente, si estéticamente vemos que es verdad que se ha restaurado, es importante preguntar cómo ha sido el proceso. Una restauración completa implica tiempo y plata. Conocemos muchas restauraciones que se empezaron con mucha ilusión y luego, por temas económicos (básicamente) o por temas de dificultad, se han terminado cogiendo la vía fácil (latonería mal reparada, piezas no originales o simplemente dejando de reparar algunos podridos…). Es por eso por lo que creemos que comprar un vehículo para restaurar y hacer nosotros la restauración, no es tan mala idea, porque entonces sabremos cómo se ha hecho el carro. De lo contrario, será necesario conocer muy bien el vehículo, inspeccionarlo todo y comprobar aquellos puntos críticos con el fin de comprobar que el trabajo ha sido bien hecho. Aquí también sería importante contar con facturas de apoyo de los trabajos realizados y de las piezas compradas. El prestigio del taller donde se ha realizado la restauración o el mantenimiento, también nos puede ayudar a saber como ha sido esa restauración, aunque siempre hay que saber que uno puede ir al mejor restaurador del país, que, si su presupuesto es muy pequeño, el trabajo será el que será. Si se toma esta vía de la restauración, es también importante decir que no todos los carros o motos sirven para una restauración. Hay que buscar vehículos que esten completos y sobre todo, que sean vehículos que uno conozca muy bien y sepa donde encontrar las piezas que se puedan utilizar.

No hay que tener miedo a las restauraciones. Eso sí, hay que comprar vehículos completos.

Actuar con la cabeza y no con el corazón

Este es un consejo que sirve para muchas cosas de la vida, pero que a veces es difícil llevar a cabo. Uno va a ver un vehículo, le gusta y aunque vea que tiene cosas negativas, se deja llevar. Eso es más fácil que pase con aquellos vehículos que no abundan en los anuncios de venta. En estos casos la impaciencia es muy mala y puede que nos dejemos llevar y acabemos comprando un vehículo que no se adapta totalmente a lo que buscamos. No hay que quedarse con el primer vehículo que veamos. Vayamos a ver otras unidades, aunque estas por precio, por estado, no se adecuen a lo que buscamos. Esto nos permitirá hacer una mejor valoración. Igualmente, y salvo que sepamos que aquella unidad, aunque no esté como deseamos, es única, debemos tener paciencia y si no hay en ese momento otra unidad en venta, esperar a que aparezca.

Desconfiar

En esta vida, desconfiar no es malo del todo. Tenemos que tener claro que el vendedor quiere vender su vehículo lo antes posible y por el mejor precio posible, por lo que no es de extrañar que exagere o que llegue a mentir a la hora de describir el vehículo. Todo aquello que nos cuente, a no ser que nos lo pueda demostrar de alguna manera fiable, tenemos que ponerlo en duda. Si nos dice que tiene todos los papeles en regla, hay que revisarlo, mirar las fechas e incluso si tenemos dudas pedir consejo o ayuda a una especialista. Todo lo que él nos diga, tiene que probarlo con pruebas fehacientes y no sólo por voz. Si se le cambió la correa de distribución hace poco, que nos muestre la factura, si se le hicieron trabajos importantes, lo mismo…si no nos lo puede demostrar, lo siento, pero uno no puede creerlo.

La disponibillidad del modelo marcara en gran parte la negociación. Una Kawasaki KZ900 como esta no abunda en los anuncios de compra-venta.

Negociación

Este es uno de los puntos más importantes. Si empezamos la negociación, es porque el carro o moto que hemos visto nos interesa. El éxito o no de la negociación dependerá principalmente de nuestras habilidades, aunque también de las habilidades del vendedor, de sus ganas de vender y de nuestra disposición a aumentar la oferta si fuera necesario. Para la negociación, es importante que nos preparemos y establezcamos una oferta inicial y una oferta máxima. Es importante mantener este límite presupuestario, ya que una vez en la negociación, en caliente, es fácil dejarse llevar y superar esos límites. Si no llegamos a un acuerdo, siempre podremos analizar la última propuesta del vendedor y valorar en frio y conversando con un amigo, si vale o no la pena subir la oferta o seguir nuestro camino. Es importante también antes de empezar la negociación, pensar en todas las posibilidades posibles y saber cómo actuaremos según se presente uno u otra. Es decir, tenemos que estar preparados a que nos diga que no quiere negociar el precio, preparados a que nos diga que se planta en un precio ligeramente superior al precio que teníamos nosotros pensado como máximo, etc… de estar forma será más difícil que no nos coja por sorpresa.

Un punto a favor nuestro en la negociación es si estamos buscando un vehículo que es más fácil de encontrar en el mercado, como un Volkswagen Escarabajo o una Yamaha DT 175. Con ellos tendremos más opciones de negociar, ya que hay más disponibilidad. Si en cambio buscamos un vehículo más concreto como un Porsche 912 o una Honda CB 750 Four, el margen de negociación será menor. En el primer caso, el vendedor puede estar más abierto a bajar el precio, ya que sabe que hay otros vehículos como el suyo también a la venta. En cambio, en el segundo caso, la cosa puede ser más complicada, ya que el propietario sabe que quizás su vehículo sea el único que está en venta en ese momento y que, si tú lo quieres, tendrás que pagar lo que él te pida. Aunque en este último caso se puede dar otra situación. Si es un vehículo muy raro, el número de apasionados también será bajo, por lo que el vendedor puede pensar que, si no te lo logra vender, no lo venderá y entonces esté dispuesto a negociar a la baja.

Un vehículo modificado siempre vale menos que uno original, a no ser que la modificación sea hecha por alguien muy famoso y reconocido.

Otra situación que nos podemos encontrar es que el propietario no quiere bajar el precio porque es un vehículo que lleva muchos años en la familia, que el hijo aprendió a manejar en él… y que por lo tanto tiene un valor sentimental muy alto. Nosotros tenemos que hacerle entender de que este valor sentimental es suyo y no nuestro, por lo que eso no debe afectar en nada al precio de venta.

Una vez llegamos al acuerdo, ya sólo queda establecer las condiciones de pago y la fecha de entrega del vehículo. Cuando hagamos los papeles del carro o moto, también es importante que cuando estos ya estén a nuestro nombre, le enviemos al vendedor la prueba de ello. Y aquí termina la compra y empieza el disfrute de nuestro vehículo.

Texto y fotos: J. Carapuig

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