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Un 300 SL Roasdter de récord

El pasado fin de semana se celebró uno de los eventos de carros clásicos más importantes del año a nivel mundial, Le Mans Classic. Y además de poder ver emocionantes carreras, uno también puede asistir a la importante subasta que organiza la casa de subastas Artcurial, una de las más prestigiosas del mundo.

La subasta empezó el sábado 7 de julio a las 2pm, en una sala repleta de gente. Después de 4 largas horas, la subasta terminó con unas ventas totales de 12,6 millones de Euros. 13 del total de lotes que se vendieron, superaron los 200.000€, dos de ellos superaron el millón de Euros y se consiguieron 4 récords mundiales en precios. Uno de estos récords mundiales fue a parar al modelo del cual os queremos hablar hoy, un precioso Mercedes 300 SL Roadster por el que alguien pagó 3.143.000€. Este alto precio que lo distancia de las otras unidades similares de 300 SL que se habían vendido hasta ahora, tiene un motivo. Este carro en concreto sólo ha recorrido 1.372km desde 1963 y sólo ha pertenecido a una sola persona durante todo este tiempo. Estos “pequeños” detalles suscitaron una importante lucha entre varios pujadores que derivó en este precio de récord.

Simplemente espectacular.

Hablemos un poco más de las características de este modelo. En el salón de Nueva York de 1954, Max Hoffman, importador de vehículos europeos de lujo (entre ellos también de Porsche), presentó al mundo los deportivos 190 SL y 300 SL. Este último modelo, era la versión de calle del modelo de competición y una de sus más importantes características eran sus puertas de tipo “alas de gaviota” (Gullwing). Las expectativas de ventas en ese país eran altas, pero en los primeros 4 años apenas consiguieron vender unas 1.400 unidades. Eso se debió a dos factores. Primero porque el acceso al vehículo era muy incómodo, ya que una vez habrías las puertas, que ya de por sí eran complicadas de abrir y cerrar, tenías que superar el angosto y ancho paso de puerta para llegar a sentarte en su interior. Y si entrar era difícil, salir lo era aún más. Y segundo, porque en los Estados Unidos, la gente prefiere versiones descapotables. Por ello, durante el salón de Ginebra de 1957, Mercedes cedió a la demanda y presentó la versión Roadster del modelo, ya con puertas convencionales. Al año siguiente, en 1958, Mercedes ofreció opcionalmente un hardtop, que tal como vemos en las fotos, se entregaba con una caja de madera, que nuestro SL Roadster aún conserva, y que viendo su estado y como viene guardada, se supone que nunca se ha instalado. Bajo su largo capó delantero, reposa un motor 6 cilindros de 3 litros con inyección directa, pero las novedades más importantes de los modelos 1962-1963 fueron un nuevo bloque de aluminio, la instalación de 4 frenos de disco y la modificación del tren trasero con el fin de mejorar la tracción y la estabilidad. Esas mejoras unidas a la carrocería Roadster hicieron que, desde 1957 hasta el 8 de febrero de 1963, momento del cese de la producción tanto del 300 SL como del 190 SL, salieran de fabrica 1.858 unidades.

El motor 3 litros de 6 cilindros ofrecía unas prestaciones excepcionales para la época.

De entre todas estas 1.858 unidades, esta unidad que os presentamos es la 11ª última unidad fabricada. Fue vendida nueva en Suecia y gracias a que aún conserva mucha documentación de la época, podemos saber que el coche se vendió el 31 de mayo de 1963 y que se entregó en color blanco con el hardtop negro. Según las facturas, sabemos que el 9 de julio de 1963, el carro pasó su primera revisión con 570km. En 1972, es decir, casi diez años después, apenas había superado los 1.000km. Hoy, 55 años más tarde, ¡el cuentaquilómetros apenas marca 1.372km! En estos casos, normalmente el vehículo ha estado guardado en un granero, en una bodega… pero este no es el caso de nuestro protagonista, que siempre ha estado guardado en una estancia climatizada y protegida de las gélidas temperaturas suecas. Es por ello por lo que el nivel de originalidad y de conservación es fantástico y sólo hay que mirar el interior, donde no hay ningún signo de desgaste y el cuero rojo se ve en perfectas condiciones.

El interior está perfecto, sin ningún trazo de desgaste

Lógicamente el vehículo ha sido revisado por especialistas de la marca y del modelo en concreto y no han encontrado ningún detalle que pudiera poner en duda su originalidad. Todo está en su sitio, los números de carrocería, motor y caja de cambios coinciden con los que salió de fábrica, las calcomanías están donde tienen que estar, su pintura es la original…todo es perfecto. Lo único que sí que tendrá que revisar el nuevo propietario, es su motor, que no ha funcionado desde 1972.

Espectacular ¿verdad?

Texto: J. Carapuig Fotos: Cortesía de Artcurial.

 

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